Un día en el Ter

Como otras veces el Ter nos recibe con su tipica neblina. El rio recibe, nuestro día de pesca a mosca, entre tinieblas parece verdaderamente sacado de una pelicula de miedo…

Nos cuesta encontrar espacio en este Coto,  atestado de pescadores hoy sábado, pero es cuestion de buscar. Y buscamos… y encontramos. Bajo unas mimbres se ceban unas iris descomunales, cebadas a los quiros que les trae la corriente. No es un lance fácil, pero Javier se muestra diestro con el tandem y  la primera trucha, le sorprende por su bravura y poderío…

es un buen pepino al que siguen otras más.

La mañana es intensa, algunas truchas parten  sin remisión otras sucumben y acaban en nuetras manos, incluso alguna buena fario se deja capturar..

el día avanza y el rio se muestra en todo su esplendor…. es una maravilla de sitio…

tras la comida reanudamos la pesca a mosca. Parece que el rio empieza a activarse y nuestro guía nos lleva a un nuevo enclave. Las truchas estan comiendo arriba y Jordi sabe donde hay que ir, y como hacerlo para conseguir buenas capturas..

pescar con el mejor siempre tiene recompensa…

y como de si una peonza se tratara,la tarde avanza y todo se acelera, la cebadas se suceden, las capturas tambien. Pero como la peonza poco a poco va declinando la actividad  y nuestras pequeña imitaciones ya apenas tienen a quien dirigirse. A lo lejos una solitaria cebada delata una buena trucha, apenas vemos, pero la linea vuela y la mosca, se posa suavemente unos centimetros por encima, todo es perfecto- A partir de aquí es tan intenso como dificil de explicar, la tomada, la espera, la lucha… pero todo termina bien y ella acaba en nuestras manos…

todos estamos contentos,es una hembra cincuentona, con la que despedir el día, en uno de los mejores lugares de pesca a mosca que todavía podemos visitar.

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